Tras el conflicto que enfrentó a humanos, vampiros, licántropos y elfos, surgió un pacto: los vástagos híbridos gobernarían. Cada cien años, matrimonios estratégicos entre humanos y los tres pueblos determinarían al soberano siguiente. Quien pariera primero un hijo mestizo otorgaría poder eterno a su dinastía. En mi existencia anterior, opté por unirme a Jacobo, líder de la manada lupina, célebre por su devoción inquebrantable. Engendré un vástago híbrido de pelaje níveo llamado Lucian, quien se alzó como nuevo monarca universal, concediendo supremacía a Jacobo. Mi hermana, cautivada por la gracia élfica, contrajo nupcias con ese reino, mas el príncipe fornicaba desenfrenadamente. Infértil por enfermedad y consumida por envidia, encendió las llamas que nos incineraron a mí y a Lucian. Al despertar, regresé al instante previo a los pactos matrimoniales. Mi hermana ya había yacido con Jacobo, revelando su renacimiento. Ignoraba que él era brutal en el apareamiento: durante el celo, an...…